Fundador de empresa observando múltiples pantallas con herramientas digitales, reflexionando sobre la estructura organizacional de su negocio

Gobernanza Ejecutiva

Escalar sin estructura

Por Gabriel Mangini 5 min

Comprar tecnología no es escalar. Es una de las creencias más caras del mundo empresarial — y las MiPymes latinoamericanas están pagando la cuenta que los grandes corporativos dejaron sobre la mesa.

Las grandes empresas y los pequeños negocios tienen problemas más similares de lo que imaginamos. La diferencia no está en la naturaleza del error — está en quién puede permitirse el costo de descubrirlo a las malas.

La trampa de la innovación y la reducción de costos

Hoy en día, la globalización y la velocidad con que fluye la información nos tienen saturados con demasiadas "soluciones". Cada nuevo experto que aparece sobre <<inserta tu tema favorito>> te ofrece: una nueva forma de trabajar, un cambio revolucionario en las herramientas que por años hemos utilizado... y te promete que si lo sigues y compras su producto o aplicas sus técnicas, tendrás éxito en lo que sea que busques implementar.

Sin embargo, algo que siempre debemos recordar: volver a lo básico, a nuestras raíces. Y no me malentiendas — no estoy en contra de las ideas revolucionarias. Pero hoy hemos abaratado los términos "innovar", "revolucionario", "invención", "original". Buscamos lo que suene "disruptivo", algo que podamos romantizar y que nos posicione dentro de una élite, diferenciándonos del resto de forma radical, pero que en verdad nos vuelve genéricos y nos lleva a la quiebra inminente.

Recuerdo que hace tiempo, en una de las compañías para las que trabajé, entró en un ciclo de más de 6 años, donde invertían constantemente millones de dólares en nuevas herramientas, automatización de procesos, tecnología, cambios en el sitio de e-commerce, nuevas estrategias de salida al mercado para nuevos productos, programas de recompensa — entre muchas más. ¿Y puedes adivinar los resultados de cada inversión? Exacto. Sin importar el tamaño de tu empresa o el lugar en el que estés, ya acertaste en el diagnóstico: pérdidas masivas, renovación del equipo directivo (C-Suite) y reestructura en cascada de los equipos operativos — repitiendo el mismo patrón, porque cada director que llegaba intentaba implementar la solución con el mismo diagnóstico: la tecnología y la innovación nos va a salvar, esta vez vamos a implementarla bien... retomando "las mejores prácticas" que las consultoras aplican a manera de copy/paste para todas las empresas, pero sin establecer una estructura organizacional adecuada que pudiera atender las verdaderas necesidades y problemas del negocio.

Volviendo a la realidad

En el caso de esa empresa, su tamaño y ventas anuales globales le permitieron soportar años de reestructura y amortizar las pérdidas. El problema real es otro: ¿qué pasa cuando las empresas medianas y pequeñas toman este tipo de decisiones? Ya sea porque se las recomendó alguien de confianza, o porque vieron que "es lo que todas las empresas están haciendo" — pero nadie les enseñó las bases, nadie las guió correctamente sobre cómo estructurarse para escalar de forma efectiva.

A ti, que eres dueño de un pequeño negocio, de una mediana empresa, o tal vez estás en etapa de expansión y consolidación, te haré una pregunta:

¿Cuánto tiempo de pérdidas continuas soportarías? ¿Cuánto caos puede aguantar tu operación antes de romperse? ¿Cuántas agencias o directivos tendrás que contratar con la misma teoría que no soluciona nada?

No todo está perdido

El diagnóstico que he visto repetirse — no solo en el caso de la empresa ilustrada al inicio, sino en empresas familiares en crecimiento, corporaciones financieras globales y referentes regionales de diferentes industrias — recae siempre en un aspecto esencial: **Estructura y objetivos organizacionales.**

Toda empresa debe responder a un objetivo eje que pueda articularse en una frase. Podemos denominarlo "el alma de la empresa": el motivo por el cual existe. Todas las decisiones de la empresa deben ser tomadas con base en dicho objetivo. Y si aún no has definido dicho objetivo — o las personas esenciales de tu empresa no están alineadas con él —, deja que te anticipe algo: vas a naufragar.

Cuando tienes el objetivo claro y a las personas idóneas en los puestos clave, tendrás la estructura base para innovar correctamente — y que tu inversión, ya sea en tecnología o en expansión, comience a generar las ganancias que esperas y te regrese la libertad que mereces.

Esa libertad no empieza en una plataforma nueva.

Empieza en una pregunta que pocas empresas se hacen con honestidad:

¿Ya sabes cuál es el alma de tu empresa? ¿Y están las personas correctas construyendo sobre ella — o llevas años construyendo sobre arena?

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